lunes, 14 de mayo de 2012

UNIDAD 1. El albatros. Análisis crítico.


"EL ALBATROS"
Análisis literario (exégesis)

El poema “El albatros” escrito por Charles Baudelaire (9 de abril de 1821 - † 31 de agosto de 1867) está estructurado por cuatro cuartetos.
En él se establece un paralelismo entre el poeta y el albatros, al mismo  tiempo que la sociedad se ve representada por los marineros.

Estructura externa:
-           4 cuartetos
-           12 sílabas
-           Versos Alejandrinos
-           Rima Alterna o encadenada (AB AB)
-           Coinciden par e impar

TÍTULO

-           Emblemático:
-           Porque ya sugiere de lo que se va a hablar

Este poema va a querer representar en el Albatros al Poeta Romántico en oposición con la sociedad.
Se refiere a un viaje, uno de los temas preferidos de Baudelaire, ya que se evade en grandes y largas travesías.


Primer cuartero

Ya en el primer verso con la expresión: “por divertirse, a veces, la gente marinera” encontramos un hipérbaton, es decir que el poeta cambia el orden lógico gramatical del verso, resaltando la palabra diversión – de alguna manera la enfatiza -, mostrando el móvil que conduce a estos marineros cuyo fin es malo, sólo por diversión.
En el segundo verso se presenta una descripción del albatros, dice que son “grandes aves del mar”, podemos ver claramente cómo los marineros por el sólo hecho de de estar aburridos capturan a los albatros, recurren a la violencia para pasar el tiempo.
Seguidamente, aparece la palabra “indolentes”,  es un adjetivo a través del cual se describe la cualidad de este pájaro, el cual acompaña al navío pase lo que pase, es incondicional.
En el cuarto verso de la primera estrofa, la expresión: “al navío que surca los amargos abismos” se representa a la sociedad, el no saber a dónde ir, en qué va a terminar nuestra vida, la inseguridad que genera el no saber qué va a suceder.  A su vez, “amargos abismos”  es una sinestesia, característico de los simbolistas, los cuales entremezclan las sensaciones provocando extrañas armonías, se cruzan las imágenes sensoriales, en este caso, gustativas “amargos” y visuales “abismos”.


ESQUEMA:
Encontramos 2 elementos:
                                                 El Albatros y Los Marineros

-           Los Albatros no agreden, ni motivan a que los atrapen, simplemente acompañan  las embarcaciones.
Simbolizan al Poeta Romántico que le gusta expresarse libremente.
El ave está en su espacio, en el cielo, en el aire que es donde se destaca.  Observa, acompaña a los navegantes. El poeta se compara con el ave, observa y acompaña a la sociedad, la ve desde su altura.

-           Los Marineros: después de estar meses en el mar, se aburren y para matar este aburrimiento, se entretienen capturando a los Albatros.
Simbolizan a la sociedad que rechaza y discrimina al Poeta  porque no se identifica con su lado espiritual.

El Poeta, como el Ave, observa desde su altura a la sociedad, la acompaña, pero no se mezcla, forma parte de ella pero no comparte sus valores.
La sociedad es Naturalista, el Poeta es Espiritual.

La sinestesia es también una figura retórica que, además de la mezcla de sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles, asocia elementos procedentes de los sentidos físicos con sensaciones internas (sentimientos).- 2 imágenes contrapuestas en la misma expresión.

Encontramos una Metáfora        AVE = POETA

                                                    NAVÍO = SOCIEDAD


Segunda estrofa
En la segunda estrofa, la expresión: “los reyes del azur” identifica a los albatros mediante una cualidad, hace mención a la infinitud, a la superioridad de esta ave.  Cuando dice “torpes y vergonzosos” encontramos una antítesis, una contradicción entre “reyes del azur”  como lo nombraba anteriormente, lo cual es símbolo de poder, de superioridad, de infinitud y “torpe”, que simboliza la falta de poder, la inferioridad, la bajeza.  Son adjetivos a través de los cuales vemos sus cualidades, estos pájaros son para volar libremente, es su naturaleza, la inmensidad del cielo es su hábitat y ahora se encuentran en cubierta, lo arrancan de su medio natural, de su ambiente.
En el tercer y cuarto verso se visualiza una acción involuntaria “sus grandes alas blancas tristemente abandonan”, ya que no lo hacen por su propio consentimiento, porque quisieran, sino que de alguna manera, son obligados a ello.  Luego “semejantes a remos arrastrando a sus lados”, muestra claramente un sentimiento de derrota, dolor, pena.
Esas alas que en algún tiempo le sirvieron para mantenerse en vuelo, ya no le sirven de nada, le estorban, le impiden moverse.

ESQUEMA:
Aquí cambia la situación, el espacio, vemos una antítesis.

EL ALBATROS que era:
-           el Rey del Azur (Metáfora de superioridad)
-           Príncipe de las Nubes
-           Habita en la tormenta
-           Se ríe del Arquero
-           Viajero “indolente”
-           Hermoso “de blancas alas de gigante”
Se contrapone:
En la cubierta del barco se convierte:
-           “Torpe y vergonzoso” (vemos oposición)
-           Sus alas demasiado grandes le impiden desplazarse
-           “exiliado en el suelo”
-           Se arrastra rengueando torpemente
-           Grotesco
-           Débil
-           Se transforma en objeto de malos tratos

Vemos una contraposición - una antítesis

 En el cielo el ave era grande, fuerte, hermosa, en cambio en tierra se vuelve torpe y vergonzosa. Todo pasa cuando la sacan de su mundo. Lo mismo le sucede al Poeta Romántico.
Las alas que en el aire le sirven para mantenerse en vuelo, en tierra no le sirven para nada, al contrario estorban.

El Albatros se siente:
-           insignificante
-           torpe
-           no sabe lo que hace

Vemos 2 hemistiquios diferentes unidos por una cesura

                        1º hemistiquio                        2º  hemistiquio

Los Reyes del Azur                ,                                          Torpes y vergonzosos
                     Volaban en el cielo             cesura                   en cubierta, en el suelo

Vemos una analogía:

Alas grandes    =         que los remos

Inútiles en tierra                     inútiles en tierra

Cuando la sociedad logra sacar al Poeta de su mundo se desubica, siente que no es lugar, no comparte los mismos valores, está totalmente fuera de su contexto, toda su poesía, su imaginación no le sirven de nada, (como las alas del ave) en un mundo materialista.-

Las Alas Grandes y Blancas simbolizan la libertad, espiritualidad, imaginación.
El tamaño de las Alas nos señala que estos 3 conceptos son inmensos en el Poeta. Blancas porque son puras. Tanto las alas como los remos son instrumentos de Movimiento pero ninguno está en el lugar adecuado para cumplir su función. Las Alas no están en el Aire y los Remos no están en el Agua. El poeta dentro de la sociedad se siente desubicado igual que el ave, no se encuentra en el lugar adecuado para cumplir su función. A pesar de su gran tamaño, se siente entre los  marineros, insignificante, sin saber qué hacer.

Tercera estrofa
A continuación, la tercera estrofa en el primer verso, cuando menciona: “¡Qué torpe y débil es el alado viajero!”, esta expresión se encuentra entre signos de exclamación para enfatizarla, darle importancia y de alguna forma resaltarla.
“Alado viajero” es una frase que utiliza para referirse al albatros, ya que lo nombra indirectamente a través de una cualidad del mismo, es decir que se refiere a una cosa utilizando otro nombre.  Los adjetivos “torpe y débil”, hace alusión a que no tienen defensas, se sienten sin fuerzas, carecen de energía para luchar contra la sociedad.
En el verso: “¡Él, antes tan hermoso, cuán cómico y cuán feo! Está entre signos de exclamación para resaltarlo, se nota un antes y un después, una oposición entre el pasado y el presente, antes era hermoso y ahora que se encuentra en el navío es cómico y feo, es objeto de burla, es insignificante.
En el cielo ellos eran los reyes, eran fuertes, grandes, mientras que ahora que se encuentran en cubierta son torpes.
El verso está dividido en dos partes, a cada una de las cuales se le denomina hemistiquio, separados por una cesura, en donde se marca una oposición, una antítesis.
Estos se exponen a la crítica y a la burla, se vuelven ridículos, “uno el pico le quema” aquí se refleja la crueldad, no lo comprenden, se nos muestra una imagen derrotada de este, los marineros se convierten en los enemigos de los albatros, se ríen de él por ignorancia, por no entenderlo, se nota claramente la superficialidad de la sociedad, lo cual no les permite ver más allá.
Se trata de una lucha constante, un duelo, con el mundo que lo rodea, sólo con la intención de burlarse de él, le hacen daño, se creen superiores a él, impidiéndoles que vivan libremente, lo humillan.

ESQUEMA

-           El yo lírico exclama - “qué torpe y débil “ ”en el cielo hermoso”

-           Aparece una comparación de oposición

“Que torpe y débil es el alado viajero”

Él,               antes tan hermoso       cuán   cómico y   cuán    feo
Albatros        en el cielo                                 en cubierta

Esta imagen miserable del ave se contrapone con la anterior “el Rey del Azur”, el Albatros y el Poeta se sienten torpes y débiles para luchar contra la sociedad.-
Se exponen a la crítica y a la burla, se vuelven algo feo, cómico, ridículo para la sociedad.
El quemar el pico del ave con una Pipa, para el poeta significa que el Ave no se puede alimentar y el no puede expresarse. La sociedad intenta hacer callar al poeta, evitar que se exprese libremente.- Baudelaire se identifica con el Albatros totalmente.



Cuarta estrofa
Seguidamente en la cuarta estrofa en la expresión: “El poeta es igual a este rey de las nubes”, notamos claramente el paralelismo que se establece entre el albatros y el poeta, hay una relación de semejanza, equidad, igualdad entre ambos.
De alguna manera hay una identificación entre la imagen del albatros y el poeta, lo cual hace que este último se identifique con el ave.
El segundo verso: “que habita en la tormenta y ríe del arquero”, es una metáfora mediante la cual se está refiriendo a la sociedad en la que habita este poeta, muestra el conflicto del poeta con la sociedad, la cual como ya mencionamos es dura con él, lo rechaza radicalmente.
Cuando dice: “ríe del arquero”, está refiriéndose a que el poeta sabe que en realidad son ellos, la sociedad, la que no sabe nada, y se ríe por su falta de conocimiento, que muestran nada más que una actitud de ignorancia, una falta de conocimiento, pero el poeta sí conoce, sí comprende, aunque los demás no logran comprender, y por eso es tan rechazado.
A continuación en el tercer verso, cuando dice: “exiliado en el suelo”, hace mención a que el poeta es arrancado de su lugar, lo desarraigan, no tiene un sentimiento de pertenencia hacia la sociedad, sino que contrariamente siente que ese no es su lugar, no se identifica con ella, ya que allí, es sólo visto como un objeto de burla y desprecio.
En pocas palabras el poeta es como ya mencionamos, un ser excepcional, pero a su vez exiliado y solitario.
Finalmente en el cuarto verso de la última estrofa que dice: “sus alas de gigante le impiden caminar”, nos refleja cómo esas alas que en su mundo, son símbolo de superioridad, que lo hacen ser un ser inspirador, que le permiten avanzar, en la tierra lo hacen sentir desolado, no es nadie, aquí sus sentimientos y su sensibilidad no le valen de nada, lo han entorpecido.
El poeta es un ser tan sabio que nadie logra comprender, impidiéndole así que avance en este mundo.

Identificación del Poeta con el Ave.-

El poema se presenta como una alegoría (encadenamiento de símbolos relacionados entre si)
Alegoría = Simbolo = Albatros

ALBATROS                                                             POETA
En el cielo - FUERZA  --       en sus mundos                        ---        Poesía FUERZA
Debilidad y Miseria    --         exilio                           ---        Debilidad y Miseria
Alas de gigante           --        impiden caminar       ---          Poesía
Víctima                       --        Burla                        ---         Víctima

Se dan otros aspectos importantes:
-           Conflicto del poeta con la sociedad
-           Crueldad de los hombres por aburrimiento
-           Existencia humana como un viaje sobre abismos
Se identifica con el Albatros a través de una metáfora:
El cielo = Arte                                    cubierta= Sociedad
El yo lírico no tiene la posibilidad de hablar

El poema se transforma en una ALEGORÍA AUTOEXEGÉTICA. El Poeta es el Albatros.-

(Exégesis= interpretación de textos)
(Autoexégesis= se interpreta a sí mismo)

UNIDAD 1. Correspondencias. Análisis crítico.

CORRESPONDENCIAS

Estructura externa. “Correspondencias” es un soneto, que no responde al
esquema clásico. Si bien se mantiene la rima entre el primer y el cuarto verso y el segundo y tercero, no coinciden las terminaciones del primer y el segundo cuarteto. En el soneto clásico la rima de los cuartetos es fija: ABBA en ambos y en los tercetos: CDE – CDE, aunque a lo largo de las épocas este esquema va variando, y es donde los poetas se comportan con mayor libertad. Asimismo la medida de los versos del soneto clásico suele ser endecasílabo. En “Correspondencias” los versos son dodecasílabos y el esquema rítmico: ABBA, CDDC, EFE, FGG. Título. El mismo es indicial o emblemático, pues anuncia el tema de la obra: la teoría de las correspondencias, principio básico del Simbolismo. Promueve el ideal simbolista que enunciará Mallarmé: sugerir y no decir, ya que cada receptor deberá formarse la idea de lo que son las correspondencias.

Estructura interna.

 Análisis.

Primer cuarteto

Fundamentación del uso del símbolo (correspondencias verticales) Fundamentación del uso de la sinestesia (correspondencias horizontales) Ilustración de las correspondencias horizontales a través de las sensaciones olfativas

El primer cuarteto con versos encabalgados, primero con segundo, tercero con cuarto, plantea el fundamento de la analogía universal. Esta se basa en que Dios es el creador, y en ese ser único, perfecto, está contenida la multiplicidad y diversidad del mundo. Generalmente el ser humano toma contacto con lo creado sin establecer un nexo entre seres, objetos, ideas, formas, como si todo estuviera escindido, disociado. Sin embargo, el yo lírico del poeta afirma que todo está ligado, relacionado, haciéndose eco de lo que dice Víctor Hugo, poeta francés romántico, “nada es solitario, todo es solidario”. Hay dos mundos relacionados: el mundo creado, terrenal, y el mundo celestial o divino, produciéndose las correspondencias verticales. Este es el fundamento para la afirmación de los primeros dos versos: “Naturaleza es un templo donde vivos pilares dejan salir a veces confusas palabras” El poema comienza, como se puede observar, con una rotunda afirmación, jerarquizando una idea de origen panteísta: Dios, el creador, está presente en todo lo creado y, fundamentalmente, en la naturaleza. Estar en contacto con ella es estar en contacto con Dios.






A través de la metáfora “templo” se le adjudica un carácter ritual, porque del mismo modo que en un templo creado por el hombre se adora a la divinidad, estar en contacto con la naturaleza es volverse a ligar al creador. A diferencia de los templos construidos por el hombre, en este los pilares son “vivientes”, puesto que los elementos de la naturaleza no son objetos inanimados, sino seres vivos, que individualmente o en forma integrada permiten que fluya el mensaje cifrado. El mismo aparece en el texto en la expresión: “confusas palabras”, que implica una personificación de la naturaleza. Se sugiere el misterio de la creación y que no es tarea fácil para el hombre, ser limitado e imperfecto, poder acceder a ese mundo, que es ininteligible. No todos los hombres que pasan por el bosque de símbolos son capaces de develar el mensaje, solo el intuitivo, el sensible e imaginativo llegará a entreverlo. “Acceder a ese sentido oculto es alcanzar el conocimiento verdadero, único conocimiento real de las cosas, que no son más que una parte de lo que significan, y es poder descubrir, detrás de la heterogeneidad y diversidad aparentes del universo creado, una entidad última, “tenebrosa y profunda” que le da homogeneidad y unidad”. (Eithel Orbit Negri, José María Ferrero: “De la teoría al texto literario”.)


Del mismo modo la poesía simbolista no es para todos, puesto que el sentido suele ser difícil de desentrañar, más aún teniendo en cuenta el empuje positivista que domina el siglo, asociado al ideal del progreso. Este desarrolla la faceta racional del individuo, que no es el medio adecuado para la comprensión cabal de un texto simbolista. “El hombre”, intención de universalizar, “pasa entre bosques de símbolos”. Este verbo, como todos los otros del soneto está en presente, dándole eternidad, atemporalidad al mensaje poemático; el hombre siempre está pasando. Formalmente se destaca la idea de eternidad, de repetición de la acción a través del uso del presente. En cuanto al contenido el verbo pasar sugiere tránsito, permitiendo señalar lo efímero de la existencia humana por oposición a la eternidad de la naturaleza (creación directa de Dios). La metáfora “bosques de símbolos” sugiere lo intrincado, confuso, oscuro, misterioso, enmarañado propio de los bosques, correspondiéndose con el concepto de símbolo. De este modo la metáfora sugiere la idea. Para el poeta simbolista el símbolo es polivalente, y dependerá de la intuición del receptor captar el sentido. Los “bosques de símbolos”, pilares del templo de la naturaleza, “observan atentos con familiar mirada” al hombre que pasa por él. La personificación del último verso se asocia con el primero. La naturaleza observa al hombre a quien reconoce (“familiar”) como un integrante más de ese mundo de la creación, como una creatura. Al mismo tiempo que se generaliza se particulariza, puesto que todos pasan, pero no todos son capaces de descifrarlos (los bosques de símbolos).

Segundo cuarteto

En el segundo cuarteto se plantea la correspondencia que existe entre los sentidos, es decir, las correspondencias horizontales, aquellas que se dan en el mundo terrenal exclusivamente. En esta estrofa los versos están encabalgados porque el significado se prolonga, y el uso del hipérbaton privilegia las imágenes en lugar de la idea central, que se expone recién en el cuarto verso.

Las correspondencias horizontales, el entrecruzamiento de sensaciones pertenecientes a diferentes sentidos (sinestesias), se comparan con “muy largos ecos de lejos confundidos en una tenebrosa y profunda unidad”. Se plantea aquí la teoría del uso de la sinestesia por los simbolistas. Es posible que “perfumes, colores y sonidos” se respondan porque todos forman parte de una unidad esencial: “tenebrosa y profunda unidad”. Los adjetivos del segundo verso: “tenebrosa y profunda” sugieren la oscuridad, la confusión, lo insondable y misterioso del mundo sensible del poeta, que ha logrado corresponderse con el de la creación y, por lo tanto representarlo en su producción. Huidobro, poeta chileno fundador del creacionismo dice: “el poeta es un pequeño Dios”. Este concepto fue también defendido por los románticos. El descubrimiento de esas correspondencias se produce por medio de la intuición del artista.

Esa unidad de la que se habla es “vasta como la noche, como la claridad”. El tercer adjetivo que complementa a unidad señala el carácter ilimitado de la misma. Por medio de dos comparaciones opuestas, antitéticas en cuanto a sus imágenes, se ilustra el concepto enunciado. “Claridad” destaca la idea de ilimitado e infinito en tanto "noche” aporta a la imagen anterior lo misterioso, confuso e irracional de la unidad de la creación como del mundo del poeta. “Como muy largos ecos de lejos confundidos” marca la distancia entre el mundo sensible y el mundo ininteligible; las sensaciones se multiplican y unen en el espíritu del poeta, y esto es posible porque en la unidad de la creación todo se encuentra confundido.

Primer terceto

El primer terceto puede considerarse una macro sinestesia. En ella las sensaciones olfativas, aquellas que revelan la esencia de los objetos, no aparecen solas sino asociadas con imágenes pertenecientes a otros sentidos. El primer verso es el más sugerente. En él se produce la asociación de lo olfativo, lo táctil (en este caso relacionado con lo térmico), pero cuando se introduce la comparación, la imagen de la misma tiene un componente espiritual que va mas allá de lo puramente sensorial. La frescura de la “carne de niño” no alude solo a la suavidad y delicadeza de la piel de estos, sino que también sugiere la inocencia infantil y su pureza. A diferencia del primer verso, el segundo está estructurado en dos hemistiquios simétricos: “dulces como el oboe, verdes como praderas”. Cada uno de los hemistiquios comienza con adjetivos, el primero correspondiente a lo gustativo, el segundo a lo visual y cromático. Estos adjetivos se asocian al sustantivo “perfumes” que se encuentra elíptico. A su vez se establece una relación por analogía con las imágenes de las comparaciones: oboe y praderas.


“El perfume reconstruye en la sensación olfativa la unidad perdida del ser, haciéndole poseer un universo evaporado aunque enteramente presente y resucitado en cada aspiración y en cada partícula inhalada. Al mismo tiempo, moviliza al ser adormecido y le devuelve la energía propia de la embriaguez. Merced a esta energía, el sujeto pone en marcha el mecanismo de la evocación y de la imaginación que inicia un viaje en el espacio o en el tiempo” (Enrique López Castellón: “Simbolismo y bohemia: la Francia de Baudelaire” pag. 14).

La más compleja y rica es “dulce como el oboe”, pues en ella se asocia lo olfativo, lo auditivo y lo gustativo. En la segunda, entretanto, se asocia lo olfativo con lo visual y cromático. Como se puede observar en este primer grupo de perfumes se prioriza lo sensorial, a través de las imágenes de las comparaciones. Pero en el último verso del primer terceto aparecen otro tipo de perfumes a los que se describe a través de tres adjetivos: “corrompidos, ricos y triunfantes”. Se percibe una oposición entre el primer y el segundo grupo de perfumes. Mientras que en el primero predominan sensaciones más suaves y delicadas que sugieren armonía y equilibrio, el segundo grupo, precedido por el adjetivo ”corrompido” despierta en el receptor la idea de degradación de la carne y del espíritu. Estos dominan y se imponen sobre los otros. Son “ricos y triunfantes”, “ricos” por la pluralidad, por su diversidad y “triunfantes” por la fascinación que ejercen sobre el poeta. En el primer grupo predomina lo sensorial y lo imaginativo a través de las tres comparaciones. En el segundo, en cambio, se acentúa la personificación con connotaciones moralizantes “corrompidos”, y el recurso estilístico utilizado es la acumulación de adjetivos, que produce la intensificación. Estos están al final del primer terceto haciendo que se destaquen, porque luego debe instalarse el silencio que implica pasar de un terceto al otro, que se vuelve más inquietante porque el significado no se ha completado.

Segundo terceto

La idea planteada en el segundo verso del segundo terceto: “como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso” continúa en el tercero: “que cantan los transportes del espíritu y los sentidos”, donde se establece la capacidad de estos por transportar al hombre más allá de la realidad empírica y fáctica. En el primer grupo el ser humano permanece prisionero de este mundo, en tanto con el segundo se evade, se transporta. Si bien al igual que en el primer grupo se asocia cada característica con un perfume que puede ser identificado: almizcle, ámbar, benjuí, incienso; aquí no se asocia una característica a un perfume, sino a todos al mismo tiempo, provocando esa sensación de misterio y ambigüedad que tiene el texto. El almizcle hace hincapié en lo religioso, así como el incienso, que se utiliza como el anterior en rituales. Se los usa para llegar al infinito, como medio para escapar de las limitaciones que conlleva la razón. El ámbar y el benjuí son fuertes, y el primero se utiliza para fijar los perfumes. Por lo tanto, los “corrompidos, ricos y triunfantes, embebidos de infinito, (...) son los que obran el tránsito del alma y los sentidos, de modo casi místico, al más allá espiritual.

Para finalizar se transcribe aquí lo expuesto por Enrique López Castellón en su libro “Simbolismo y bohemia: La Francia de Baudelaire”: “Este poema ha sido interpretado de dos formas distintas: la primera, trascendentalista, insiste en la importancia que concede Baudelaire a las correspondencias verticales, esto es, las de la tierra respecto al Cielo, en una dirección irreversible y según una jerarquía. Las correspondencias horizontales o sinestesias, por el contrario, establecen la unidad en un mismo plano mediante una especie de transformación de energía, detectando las afinidades que existen entre percepciones de órdenes diversos, sin que intervenga en ellas la valoración. Las correspondencias verticales vinculan lo invisible con lo visible pero mantienen la noción de escala, en las horizontales, en cambio, se trata de una simple equivalencia dentro de la fusión de los sentidos, es decir, de una simetría y no de una proporción desigual: se puede pasar de lo auditivo a lo visual porque cada sentido vale tanto como cualquier otro axiológica o fácticamente, es decir, como medio plástico de producción. Por el contrario entre el signo y la cosa significada sigue habiendo un hiato, y ese intervalo, esa distancia, representa el índice de amplitud que le sirve de medida.

Mientras la correspondencia horizontal se basa en una dualidad incesantemente percibida y reducida, porque toda su realidad se limita al acto de multiplicar, la sinestesia reduce las múltiples impresiones a una especie de continuidad, de indiferenciación que el espíritu acepta intuitivamente como un bien inteligible. (...) La segunda interpretación, sensualista, de este soneto resulta más innovadora y, a mi juicio, más sugerente. Desde esta perspectiva se hace ver que las alusiones metafísicas de los cuatro primeros versos desaparecen en el resto del poema, pasando Baudelaire a resaltar el tránsito de la trascendencia vertical a la unidad horizontal, lo que significa que la doctrina que el soneto asume y expone con brevedad es más la expresión de una unidad metafórica dentro de la naturaleza que una simbólica de esta.

El ansia de unidad de Baudelaire desemboca, entonces, en una sensación en la que se funden dos o más sensaciones y la misión del poeta se limita a descubrir correspondencias entre contenidos sensoriales distintos (...). Los últimos versos del poema, en fin, nos retrotraerían al plano metafísico de la primera estrofa, aunque ahora ya no se hace referencia a los símbolos que nos observan desde la naturaleza, sino a ciertas “cosas infinitas” cuya interminable expansión nos viene sugerida por el carácter “corrompido, rico y triunfante” de ciertos perfumes. El poeta no vincula ya dos experiencias sensoriales entre sí sino que alude a determinados estimulantes que pueden producir “arrebatos” o “transportes”, esto es sentimientos violentos que les disocian de sí mismos. Tales sensaciones no “recuerdan” ni “vinculan” nada, pero generan una “expansión” y unos “arrebatos”: se convierte en “cosas infinitas”. Al tiempo que actúan sobre los sentidos (particularmente sobre el olfato) trascienden el plano sensorial, lo que equivale a señalar que la sensualidad espiritualiza: como si al superar un umbral máximo de intensidad la sensualidad se convirtiera de pronto en su contrario.” Ambas interpretaciones no se contradicen; se limitan a dar prioridades.”

martes, 17 de abril de 2012

UNIDAD 1- LA POESÍA, DEL ROMANTICISMO A LA CONTEMPORANEIDAD.


SIMBOLISMO- (de acuerdo a los autores BULA PÍRIZ, Roberto y MIRZA, Rogelio)

Símbolo (del griego: poner junto).
Los hechos son manifestaciones variadas de grandes fuerzas eternas, que solo pueden intuirse.
“El poeta sabe tocar a su gusto las potencias secretas de nuestra alma, y con la ayuda de los vocablos nos revela todo un mundo desconocido y grandioso.”
El simbolismo aproximó la POESÍA a la MÚSICA. “LA MÚSICA SIN IDEA ES SIMPLEMENTE MÚSICA, LA IDEA SIN MÚSICA ES LA PROSA”, decía Poe.

El Romanticismo y el Simbolismo
A la sensibilidad romántica, solo constituida por las exigencias del corazón, el Simbolismo le agrega un análisis lúcido de la NATURALEZA HUMANA
El “mal del siglo” romántico (melancolía, soledad profunda del poeta) se transforma en tedio, hastío, spleen: una inmóvil e impotente desesperación, sentimiento que sobrepasa al Romanticismo. La naturaleza no es siempre pura y apacible, aparece la ciudad, lo artificial.

                                                                                            Las flores del Mal

“Correspondencias” es un soneto escrito por Charles Baudelaire, en el marco de “Las Flores del Mal”, su obra maestra. Charles Baudelaire fue un poeta y crítico de arte francés, parisino para ser más específico, nacido en 1821 y muerto en 1867. Coinciden todas las biografías en que llevó una vida licenciosa, bohemia, y que tuvo relación con muchos de los grandes poetas contemporáneos, como Hugo o Vigny, entre otros. Fue llamado por la crítica "poeta maldito", dado que uno de sus tópicos más recurrentes fue el Mal.

Si bien su primera edición data de 1857, después del período de decadencia del Romanticismo, es válido decir que Las Flores del Mal es una de las obras más maduras del movimiento, en donde el poeta tiene la conciencia más crítica del Romanticismo. La melancolía que se había expresado en las novelas del movimiento se transforma en angustia, el demonio que posee los corazones ahora también posee las conciencias. Baudelarie, desde lo natural, vislumbra lo sobrenatural, a través de lo múltiple, lo único, a través del transcurrir de los instantes lo eterno.

En su primera edición de 1857, de Las Flores del Mal fueron censurados 6 poemas por "ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres". Fue obligado, junto a su editor, a pagar multas. Baudelaire comentó sobre el hecho que: "Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias." Entendiendo esta declaración, podemos decir que se corresponde con L'Albatros, poema alegórico también parte de Las Flores del Mal. En 1861 se hace una segunda edición, que si bien deja fuera a los poemas censurados, agrega 30 poemas nuevos. La versión definitiva será póstuma, de 1868, y contará con 151.

Las Flores del Mal es una obra de concepción clásica, es decir, digna de ser imitada, y que marca un modelo para las generaciones venideras, de un contenido oscuramente romántico, en que los poemas se exponen de manera ordenada, siguiendo un criterio. Las Flores del Mal no es un simple poemario, en donde los poemas están juntos por el sólo propósito de juntarlos. Tienen valor por sí mismos, pero tampoco puede ser despreciado el inmenso valor que tiene como parte de un todo integrado, que es la obra. Ésta está divida en seis secciones, siendo "Spleen e Ideal" la primera de ellas, y la más extensa, abarcando más de la mitad de la obra. Mediante el Amor y el Tedio, el Poeta llega a la "conciencia en el mal". En la segunda sección, llamada Cuadros Parisinos, compuesta de dieciocho poemas, el Poeta contempla la ciudad y sus habitantes, dejando de buscar en sí mismo para ser testigo de las calles de París; descubriendo en el exterior el problema esencial de la condición humana: el Mal. La tercera sección se llama El Vino, y está compuesta por cinco poemas y es un intento de huída a los paraísos artificiales, que no termina sino en el fracaso y el tedio. En la cuarta sección, titulada Las Flores del Mal, se aprecian doce poemas en que se constituyen los apóstoles del mal. La quinta sección, titulada Rebelión, según Thibaudet "después de haber optado por el mal el poeta opta por el jefe del mal, por el Diablo", y por su gesto más definidor, la blasfemia, la rebelión. Cuenta sólo con tres poemas. Como no podía ser de otra forma, la obra cierra con La Muerte. Una sección que cuenta con seis poemas, que son la muerte de los protagonistas (los artistas, los amantes, los pobres), y el comienzo de un viaje hacia lo "Nuevo". Precediendo a esta secciones encontramos el poema "Al Lector", que cumple la función de un prólogo, de donde la obra se apoyará para despegar en su viaje.


"En este libro atroz puse todo mi pensamiento, todo mi corazón, toda mi religión (travestida), todo mi odio." Lo que da unidad a su libro es la confesión que el autor hace de su mal, de sus esperanzas, de sus fracasos, de sus desconfianzas. En oposición a los poetas ilustres que han elegido "las provincias más floridas del dominio poético", se propone "extraer la belleza del Mal".


A través de su propia experiencia, el poeta quiso retratar la tragedia del ser humano, a menudo disfrazada de un falso pudor: "¡Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano!". Es la tragedia del hombre doble: ángel caído y objeto de un conflicto perpetuo entre el Cielo (espiritualidad) y el Infierno (animalidad). El libro explica su composición gracias a esta dualidad: hay partes en que parece triunfar las aspiraciones hacia el Ideal y otras que hablan de caídas lamentables, fuentes de un mal moral que el poeta llama el "Spleen".



Correspondencias: Importancia de la INTUICIÓN, el “entender no entendiendo” de San Juan de la Cruz. El poeta, para Baudelaire, es un traductor, un descifrador. Correspondencias: a) unidad de la creación; b) aspecto cósmico (lo material/lo espiritual) ; c) aspecto psicológico (conciencia/inconsciencia); c) sinestesia: el tacto ve, la vista oye, el olfato escucha.
El poeta: Baudelaire es de los primeros en utilizar el vocablo “Modernidad”. El poeta advierte la singular posición del hombre en medio de la nueva civilización, de la sensación de inseguridad que se oculta tras la confianza en el progreso, de la creciente deshumanización del mundo artificial.
La misión del poeta sería la búsqueda de la pureza original, la vuelta a la totalidad de lo creado. Un esfuerzo por superar el exilio de nuestra condición humana, imperfecta, separada de su origen. Se trata del movimiento inverso a la caída, al pecado.




CHARLES BAUDELAIRE

CORRESPONDENCIAS

Naturaleza es templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada.

Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad
perfumes y colores y sones se responden.

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes.

que la expansión poseen de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.

Traducción de Edmundo Gómez Mango -

CORRESPONDANCES

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

Il est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
- Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,

Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.




EL ALBATROS
Traducción de Enrique López Castellón

A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación
cogen albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por los abismos amargos.

Apenas les han colocado en las planchas de cubierta,
estos reyes del cielo torpes y vergonzosos,
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas
colgando como remos en sus costados.

¡Qué torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡qué cómico y qué feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al abatido que volaba.

El Poeta es semejante al príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar.



L'Albatros


Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d'eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.

jueves, 12 de abril de 2012

UNIDAD 1. LA POESÍA: DEL ROMANTICISMO A LA CONTEMPORANEIDAD. LA REVOLUCIÓN ROMÁNTICA.

LA REVOLUCIÓN ROMÁNTICA

(Fuente: MEJÍA GONZÁLEZ, Fabián. “Visión de mundo de los románticos colombianos, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2010)

Una forma de vivir y una reacción

Según Eduardo Ospina, “el romanticismo muestra ser expresión directa de la vida y un concepto especial de la vida”, denotando con esto una actitud, una forma de ser y comportarse ante la realidad circundante que va más allá de lo aparente y se manifiesta en consideraciones superiores de sensibilidad pura. Ahora, según Agustín Del Sarto, “el romanticismo fue para la literatura, lo que la revolución para la política: reacción en la vida y en la política contra toda sujeción; es la exaltación del individualismo y del sentimiento,representando una corriente de renovación en las ideas que daría como resultado la asunción de nuevos modos de pensar y de actuar frente a una cambiante realidad. En literatura fue la protesta contra las reglas y la moral neoclásicas; la personalidad libre del escritor frente a las normas y a todos los valores establecidos”. Expresión de la vida y reacción contra toda sujeción. Dos enunciados que definen lo que el romanticismo es.

Como movimiento histórico-cultural, el romanticismo se constituye en oposición al clasicismo, es decir, a la autoridad de la norma y de la academia. Desde sus orígenes, es una rebelión al orden establecido que supone la vida en sociedad. Propugna la exaltación de valores medievales y supone la plena libertad del hombre a través de sus manifestaciones psicosociales mayores (autonomía, sueño, individualismo). La palabra romántico, desde su aparición, a finales del siglo XVIII en Europa, adquirió pronto el significado de novelesco o novelero (definido como “aquel que decía o escribía cosas que acaecen en las novelas”; es preciso aclarar que la acepción novelero, término poco académico pero preciso, designa a quien sigue una forma de acción y un modo de pensar como ocurre en las novelas.

Origen del término

 El término en mención es utilizado por primera vez en Europa por Jean Jacques Rousseau, quien en sus “Ensueños de un paseante solitario” de 1776-1778, da al paisaje que observa la denominación de novelesco (roman-tique), de carácter novelesco o que sucede como en las novelas, siendo ésta la primerísima aparición del término que llegaría a hacerse común para referir todo aquello que exaltara los sentidos y los sentimientos: un paisaje, un poema, una tonada, y que se haría extensible a casi cualquier manifestación trágica del espíritu. De esta primera mención como concepto, el sentir romántico pasa luego a ser considerado como movimiento filosófico-existencial en Alemania, convirtiéndose luego en un credo, el romanticismo. También será un modo de vivir y pensar la realidad. Se repite insistentemente que la religión universal del romanticismo es el panteísmo, la creencia de que todo es Dios y Dios lo es todo, emparentando la realidad con su realizador. Siempre asociados al hecho religioso y de la forma como afectan al pueblo grueso viniendo tales valores dictados por algunas élites.
El importante aporte procurado por el romanticismo al hombre que lo asume y vive es el de otorgarle una visión trágica de las cosas, un modo de asumir la vida frente a una realidad cambiante, que lo desborda y abruma y de la cual el romántico es testigo fiel. Romántico llegó a ser sinónimo de novelesco, novelero, que ocurre al modo de las novelas (D.R.A.E., entrada romántico). La popularización del término hizo que perdiera su carácter espontáneo y se sobreexplotara su significación profunda para la vida del espíritu y las formas artísticas.

Los temas románticos

La exaltación del instinto, el sentimiento, la imaginación y lo intuitivo se manifestaban abiertamente en el romanticismo, liberando a la poesía y a la prosa del asfixiante racionalismo que imponía la época anterior a su desarrollo y desenvolvimiento. El romanticismo propone la sustitución de la mitología grecorromana, arcaizante y lejana, por lo maravilloso medieval y por el mundo sobrenatural cristiano, llenos estos de inquietudes y zozobra, de sueños y fantasías que posiblemente nunca llegarían a realizarse, pero que permitían por lo menos pensar un mundo mejor. En el momento en el cual el romanticismo empieza a desarrollarse, los avances de la revolución científico-técnica estaban manifestándose a través de hitos históricos destacables en Europa. Una realidad que se basa en leyes exactas y órdenes a seguir lo mínimo que produce en el individuo es desasosiego y éste se manifiesta en la deshumanización que produce la alienación a la que es sometido el individuo por el avance tecnológico y la industrialización creciente. El malestar emocional resultante es el causante directo de la aparición de nuevas formas de evasión de la difícil realidad material que la literatura romántica provee de modo generoso: empiezan las crónicas sobre viajes, el exotismo, la necesidad del exilio, la exaltación de los sueños, la búsqueda de reposo, la muerte como evasión. Lo que se evidenciaba con esto era que no existía un Fundamento, una certeza absoluta acerca del valor de la vida en la tierra. El principio de realidad se imponía sobre consideraciones individuales, la razón de estado suprimía libertades civiles y el hombre se sentía cada vez menos dueño de lo que acontecía a su alrededor. Entonces apareció como respuesta a la crisis, al malestar colectivo, el credo romántico.

El credo romántico
La sencilla descripción natural de hechos y cosas, paisajes y momentos que hacían al hombre uno con la naturaleza, era la manera específica con la cual el romántico describía estados del alma, forma de acción perdida por la insensibilidad causada en el hombre habida cuenta del desarrollo tecnológico y el avance científico que de un modo progresivo lo fue deshumanizando (por la alienación promovida) y lo hizo cada vez más indiferente ante su realidad natural. La aventura romántica se establece con la pretensión de que el hombre manifieste su malestar y sentir hacia un mundo que se complejiza y del cual él sólo es un integrante más: “Puesto frente al espectáculo del universo, y mezclado a su vida, el hombre percibe en él una interrogación a que se siente tentado a responder, porque de la respuesta depende el sentido mismo de toda su existencia”.

El romanticismo fue en sus comienzos un fenómeno cultural de países desarrollados, sobre todo europeos, donde el progreso se evidenciaba en la continua deshumanización del hombre por la alienación que el progreso supone y la continua necesidad de éxito, producida ésta por el avance del proceso tecnológico y el progresivo abandono de valores morales y espirituales de larga data que han hecho del hombre un simple “accionador de palancas”; por tanto el romanticismo buscaba restablecer la sensibilidad perdida, teniendo en cuenta el avance tecnológico y la continua realidad de la máquina23 en una avanzada de progreso, producto de la Revolución Industrial. Había en desarrollo una industrialización creciente en los lugares donde el romanticismo se manifestaba. De esta pretensión de manifestarse ante el “desconsuelo del mundo”, resulta la propuesta de Novalis en 1798 en la cual proponía que “el mundo debería hacerse romántico. Entonces volveremos a descubrir su significado original. Hacer romántico algo no es sino una potenciación cualitativa. En tal operación el yo inferior se identifica con el yo superior. Nosotros mismos somos esa serie de potenciaciones cualitativas (...) En cuanto doy un significado más elevado a lo ordinario, un aspecto misterioso a lo acostumbrado, un aire infinito a lo finito, estoy romantizando (...) No hay nada más romántico que lo que solemos llamar el mundo y el destino”.

Tiene por objetos preferentes: el amor, con sus aspiraciones infinitas y la religión, como satisfacción de ellas.
También tiene por tema la patria y la naturaleza. La naturaleza es mirada no por sí misma, sino en relación con el sujeto, y por eso, bajo los aspectos que sintonizan con los actos psicológicos predilectos del sujeto: aspectos que despiertan el sentimiento de más allá (aspiración al infinito, nostalgia, recuerdo).
Su manera propia de ver las cosas es traspasar los límites de ellas: los límites del espacio, en lo sensible y objetivo, para buscar relaciones más profundas con sus causas invisibles o con el espíritu; los límites de los actos psicológicos, en cuanto presentes y finitos, para dejar desplegar el germen de infinidad que ellos entrañanen la aspiración hacia su propia perfección y continuidad; los límites del tiempo, para evocar el pasado y aspirar a un futuro sin término: la eternidad.
Por significar todo eso una concepción especial de la vida, aspira a encontrar una forma propia y prescinde, sobre todo, de la imitación clásica.

 A “Romántico” se superpone cierto vago significado difuso que alude a ciertas emociones y sugestiones presentes en las literaturas medievales. Tales emociones se relacionan con lo misterioso, lo triste, lo exótico o la añoranza por las cosas pasadas, mal conocidas o bien soñadas. Elromanticismo fue, sin dudarlo una especie de revolución del sentimiento”.

Las características

Resumiendo sus características, diremos que el romanticismo fue “un estilo de vida que afectó a las creencias políticas a través de los grandes mitos de la revolución, la rebeldía a la tiranía, la lucha por la libertad y la grandeza de los ideales nacionales; afectó también a los valores sociales con su tendencia simplista y retórica a asimilar la bondad con la pobreza y el sufrimiento, y la maldad con la riqueza, el poder y el nivel de vida; por último creó un peculiar sentido de lo espiritual, exaltando la irrealidad y la ensoñación por encima de lo material y cotidiano, y premiando la libre manifestación de los sentimientos como un acto de afirmación de lo individual, lo irrepetible, lo diferente y lo extraño onírico”. Esta última característica, la exaltación del sueño y la imaginación, junto a su consideración del “estado de naturaleza”, caracterizan en todo tiempo y lugar al romanticismo como visión de mundo. Bien lo declara en su advertencia de autor, Albert Béguin cuando escribe: “el romanticismo no es una apología del sueño y del inconsciente en detrimento de la vida
consciente. Es el momento sublime del sueño y del inconsciente”. El romanticismo buscaba retornar a una cosmovisión signada por la sensibilidad y la contemplación natural.

La libertad

El romántico, en su búsqueda del ideal de libertad absoluta puede pretender encontrar lo imposible, “ya se trate de pretensiones amorosas que apenas tienen posibilidades de realización o acciones arriesgadas que rayan en lo heroico”. Esta interminable búsqueda de libertad, en muchos casos, tiene consecuencias funestas para sus protagonistas. Si se revisa la historia del romanticismo como visión estética de la realidad, se ve que quienes participan de ella son seres marginales, cuyas vidas están destrozadas, ya sea consumidos por el alcohol o agonizando de pena moral o de amor, que en último caso conduce a la muerte. En la constante búsqueda de sentido, el romántico suele involucrarse en empresas desafortunadas que lo llevan a vivir experiencias extremas (duelos, riñas, confrontaciones, conflictos con los demás y, sobre todo consigo mismo).
El romántico es aquel “genio solitario dispuesto a desafiar el mundo y sacrificar su vida por una gran causa”. Hay cierto anhelado destino trágico en la concepción de mundo del
romántico. De esto se desprende la desilusión y el desencanto cuando no se logra lo proyectado, o cuando se logra: “el enfrentamiento con lo inalcanzable y la consecuente decepción son típicos estados de ánimos del alma romántica, entre éstos últimos especialmente el dolor melancólico”. 

“Como tal es la situación, el romanticismo es tomado como el eje conductor e impulsor de la libertad absoluta del individuo, quien pretende con esto liberarse de las potencias místicas o arcanas y, de este modo, contemplar la realidad natural a partir de su propia realidad”.

No es posible ser romántico sin tener conciencia de sí mismo. El romántico es un ser de amores y dolores profundos. Su sentimentalismo radica en la necesidad de expresar profundas emociones que den sentido a lo que siente realmente frente a la pérdida de tal sentido. Sin esto, no significa nada ser o pensar de tal modo. Sin conciencia de sí mismo la naturaleza romántica del individuo sería una impostura, una pose intelectual, una máscara que no tiene sentido utilizar. El romántico lo es en la medida en que asume un compromiso consigo mismo y con sus sentimientos más arraigados, incluso: “las sensaciones se enriquecen multiplicándose, ahondándose, agudizándose; las intuiciones brotan como de una fuente de renovada potencia; la captación de matices sube de valor con la consiguiente mayor importancia de sus funciones estéticas; y todo esto excitando la imaginación, creadora de las realidades de la fantasía”.

“El corazón tiene razones que la razón no conoce” Pascal

Si algo es claro en la concepción de mundo romántica es que la razón no es suprema. Sí lo son, en cambio, “los sentimientos, que el romanticismo valora como lo verdaderamente superior en el hombre, pues significan lo más profundo lo más personal, lo más íntimo”. Es claro que esta sustitución de la razón por la emoción dista mucho de ser consecuencia de un orden lógico, ordenador del mundo, bello, armonioso. Con razón se afirma que el romántico puede danzar con los astros, pero asimismo, puede morir de amor. Y es que el amor se sitúa como axis mundi del romántico, sentimiento capaz de despertar en el hombre las potencias vitales que lo hacen actuar. Como contraparte, el romántico liga a una consideración sublime del amor el doloroso sentimiento del rechazo y la traición, de los celos y el desamor, el desengaño que conduce a la muerte.

Si algo tiene de revolucionario el romanticismo es la capacidad de señalar las dificultades que el hombre tiene en su comprensión de la realidad que sus sentidos perciben. Lo que cambia, frente a cualquier otra visión de mundo, es la intensidad con la que es asumida tal realidad. La visión de mundo romántica privilegia un modo de ver que es característico de sociedades en tránsito a la industrialización. Para poder dar cuenta del modo de pensar de los románticos es necesario saber de dónde procede su particular visión de mundo.

Si hemos de dar un concepto del movimiento diremos que fue un instante de decepción frente a modelos sociales que mucho prometían y muy poco otorgaban.

El romántico pone su alma en el mundo y lo hace vivir. El amor al pasado es más respeto que otra cosa; tanto el Medioevo con su esplendor épico, como Grecia, con su amor a la
sabiduría, son una pasión que los románticos comparten: heroísmo y conocimiento. En este doble componente se reúne la esencia del romántico: ser un héroe que tiene conciencia de sí y de lo que lo rodea. No pasaría mucho tiempo antes que esta doble faceta se transmutara en el rol más representativo del romántico: ya como poeta guerrero, o como poeta nacional, el romántico encarnaría una figura que fuera reconocida tanto por el poder de su prosa o de su verso como por la contundencia de sus ideas políticas y/o sociales. De ahí a que se volviera revolucionario o seguidor de causas sociales no había más que un paso. La evolución es lógica: del intelectualismo clasicista, el romántico pasa a ser un sensible observador de la realidad natural y luego un paladín de causas sociales.

El romanticismo buscó devolverle al hombre la posibilidad de sentir en lo más hondo de su ser cualquier estado de ánimo que conllevara cierto bienestar emocional. Pero lo que el romanticismo demostró es que no se puede ver dentro del individuo sin ser afectado por la visión interior.

No puede en modo alguno descartarse la influencia que el romanticismo tuvo en la gestación de movimientos sociales y de nuevos modos de pensamiento. No olvidemos que el romanticismo aparece en el siglo XVIII como respuesta a la industrialización y a lo que Mumford llama la “mecanización de la realidad”, en la cual se muestra la implantación de un nuevo sentido del orden logrado por la realidad que la máquina impone.

Los caracteres esenciales del romanticismo

Surgen de la experiencia y también de los modos de ser de los hombres en cada región geográfica:

El Sentimiento del Infinito: un sentimiento inefable que los románticos cantaron y loaron desde el inicio, porque supone el anhelo de algo inabarcable.
El Recuerdo: Como momento pasado, el recuerdo transporta y ahonda el dolor del poeta, a la vez que maravilla con su vivificante influjo. “El romanticismo toma el vuelo regresivo del recuerdo para hundirse en la vaga lejanía y abrir más horizontes a su aspiración”. El romántico siente hondamente el melancólico placer del recuerdo.
El Amor: Tanto el infinito como el recuerdo tienen relación directa con el amor porque de éste derivan las dichas y penas que el romántico llega a sentir. El amor es el centro de las preocupaciones de la vida del romántico, porque de él depende todo. Pero es efímero, como todo en la vida. De él sólo queda la añoranza.
El Patriotismo: ineludible resulta cantar loas a la propia tierra. Es el humus que nutre la semilla romántica. Por supuesto, el alejamiento de la patria alimenta también la melancolía romántica y la ejercita.
La Naturaleza: El orden natural, en su extensión, tiene las características del infinito inconmensurable pero conocido por el romántico. Es éste quien luego equipara la divinidad con la Naturaleza y una llega a ser otra. Incluso se habla de dos que hacen uno (Naturaleza y Dios, panteísmo). La subjetividad juega aquí su importante papel, al igual que la imaginación. Incluso, puede hablarse de cierto antropomorfismo por la similitud entre paisajes y estados contemplativos del alma.

Hablan los románticos:

Víctor Hugo:
“La melancolía es la felicidad de estar triste."
“Juzgaríamos con mucha más certeza a un hombre por lo que sueña que por lo que piensa.”

Alfred de Musset
“El único idioma universal es el beso.”

Rosalía De Castro
“Hierve la sangre juvenil, se exalta lleno de aliento el corazón, y audaz el loco pensamiento sueña y cree que el hombre es, cual los dioses, inmortal.”



PARNASIANISMO O EL CULTO A LA PERFECCIÓN FORMAL
(Fuente; Lagarde et Michard, XIX SIECLE, Edit. Bordas, París, 1967)

En 1860-66, en tributo al romanticismo nace en Francia un grupo de poetas que reciben el nombre de Parnaso. Pero es en realidad una reacción contra el subjetivismo romántico y se caracteriza por la estilización de la forma que exaltaría la doctrina del "arte por el arte". Lecomte de Lisle  habla de la perfección de la poesía. Renuncia al lirismo, que se torna “impersonal”, y pregona la unión de arte y ciencia. Encuentra inspiración en la ciencia y en los documentos.
La misión del arte: CULTO A LA BELLEZA. Es un arte elitista, que trata al verso como un poeta o escultor.
Leconte de Lisle da nuevo aliento al gusto por lo exótico, exaltando las mitologías paganas, el budismo, el brahmanismo.

SIMBOLISMO (1885-1900)
Es una escuela literaria. El ideal simbolista:
. misterio y sugerencia, el misterio de la poesía para alcanzar el ALMA de las cosas, más allá de la apariencia: ese es el SÍMBOLO.
Como reacción contra el realismo (encarnación literaria del positivismo), Charles Baudelarie inicia este movimiento que revolucionaria la actitud poética.
Es indudable, que aunque Edgar Allan Poe haya sido su precursor, el movimiento nace en Francia y de ahí irradia a otros países.
Es una especie de Neorromanticismo que se opone al verso helado del Parnaso y a la frialdad concreta del realismo. Un verso envuelto en niebla, un nuevo enfoque subjetivo de la realidad, pero de un subjetivismo que traduce estados imprecisos y desviados. La poesía simbolista es hermética, misteriosa, elegante, aristocrática, y por lo tanto, antipopular.
Es poesía para elegidos, de evasión de la realidad, que solo se la entrevé a través de enigmas y de zonas de silencio y misterio.